Conversación con Juan Carlos, CEO de Janome Latinoamérica
Industria Textil, Emprendimiento Femenino y el Valor de la Costura
La industria textil ha sido históricamente un espacio profundamente conectado con el talento femenino. En este contexto, la costura no solo representa una técnica o un oficio: para muchas mujeres es una herramienta de autonomía, creatividad y sustento económico. Conversamos con Juan Carlos, CEO de Janome para Latinoamérica, quien lleva casi tres décadas vinculado a la compañía y ha sido testigo de la evolución del emprendimiento textil en la región.
Más de dos décadas en la industria
Juan Carlos llegó a Chile hace más de veinte años para liderar la operación regional de la marca. Su vínculo con Janome comenzó antes, cuando trabajaba en Estados Unidos y fue trasladado a Chile para fortalecer el desarrollo de la compañía en Latinoamérica.
“Voy a ajustar cerca de 28 años trabajando en Janome. Antes trabajaba en Estados Unidos y desde allá me trajeron a Chile.”
El rol de las mujeres en la industria textil
Para el ejecutivo, trabajar en una industria mayoritariamente femenina ha sido una experiencia enriquecedora. A lo largo de los años ha observado cómo las mujeres han liderado la creatividad, la innovación y el emprendimiento dentro del sector.
“Las mujeres son muy creativas, resilientes y siempre están buscando la manera de crear nuevos proyectos. En muchos casos también son el sustento del hogar.”
Emprender desde casa: una oportunidad real
Una máquina de coser puede parecer un objeto simple, pero detrás de ella existe una cadena productiva enorme. Desde quienes venden telas y accesorios hasta quienes confeccionan prendas o desarrollan emprendimientos textiles. Durante la pandemia este fenómeno se hizo aún más visible, ya que muchas personas redescubrieron la costura como una forma de generar ingresos desde sus hogares.
“Durante la pandemia muchas personas generaron ingresos con una máquina de coser. La gente volvió a las manualidades y muchos jóvenes comenzaron a interesarse en la costura.”
Los desafíos del emprendimiento femenino
A pesar de las oportunidades, emprender en el rubro textil también implica enfrentar desafíos. Uno de los principales es el acceso al financiamiento y la profesionalización de los negocios.
“Muchas emprendedoras no tienen cómo financiar el negocio. Antes de conseguir financiamiento, alguien tiene que enseñarles cómo costear y gestionar su emprendimiento.”
A esto se suma otro desafío relevante: la gestión del tiempo. Muchas mujeres emprenden desde sus hogares mientras continúan cumpliendo múltiples responsabilidades familiares.
Una industria que conecta personas
Más allá del negocio, la costura también genera comunidad. Los talleres y cursos suelen transformarse en espacios donde las personas comparten experiencias, aprenden juntas y construyen redes de apoyo.
“Las personas vienen a aprender y terminan haciéndose amigas. Cambian teléfonos, se ayudan. Es como una especie de costuraterapia.”
El impacto social de la costura
Para Janome, el valor de esta industria va mucho más allá de vender máquinas. Cada herramienta puede convertirse en una oportunidad para que una persona inicie un negocio, desarrolle un oficio o genere ingresos para su familia.
“Cuando alguien compra una máquina de coser no está comprando solo un objeto. Está comprando sueños, emprendimiento y oportunidades.”
Un oficio que sigue creciendo
Aunque la tecnología continúa avanzando y la inteligencia artificial está transformando muchas industrias, la costura mantiene un valor único. El crecimiento del upcycling, la moda sostenible y los nuevos diseñadores están revitalizando el sector.
“No sabemos cuánto más crecerá la industria, pero el negocio definitivamente seguirá.”
Una oportunidad para todos
El mensaje final es claro: la costura es un oficio accesible. Con paciencia y aprendizaje, personas de distintas edades pueden adquirir habilidades que les permitan crear, emprender y transformar su realidad.
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